ANALISIA DE LA OBRA, CANTO A LA PAZ, SERIE DE OBRAS DEL ARTISTA PERUANO, JUAN CARLOS ÑAÑAKE TORRES CHICLAYO PERÙ
CANTO A LA PAZ, SERIE DE OBRAS DEL ARTISTA PERUANO, JUAN CARLOS ÑAÑAKE TORRES CHICLAYO PERÙ
Análisis de Obras de Juan Carlos Ñañake: Serie "Canto a la Paz"
Estas dos pinturas, aunque visualmente distintas en su paleta cromática, están unidas por el estilo inconfundible de Ñañake y por una profunda intención simbólica que define el "Canto a la Paz": un grito de esperanza y memoria ancestral.
I. Marco Teórico y Estilístico
Para comprender estas obras, es crucial recordar que la serie "Canto a la Paz" surge de la confluencia de dos fuerzas en Ñañake:
La Herencia Moche: Ñañake nació y se formó en Chiclayo (Lambayeque), el corazón de la civilización Mochica. Su obra no es una copia, sino una transmutación de esa iconografía. Los rostros hieráticos, las miradas fijos y la división geométrica de las caras son herencias directas de la cerámica y metalurgia moche.
La Sensibilidad Social: El "Canto a la Paz" no es una paz idílica y complaciente, sino una paz que se conquista a través del arte tras periodos de violencia y búsqueda de justicia (temas constantes en su obra). Es un reencuentro con la humanidad a través de la identidad.
Descripción Visual: Una sola figura andrógina o femenina de gran tamaño domina la composición. Su cuerpo y rostro están formados por bloques de color y texturas que sugieren arquitectura (terrazas, piedras labradas) y tatuajes rituales. El brazo izquierdo está levantado con la mano abierta. En su pecho o regazo sostiene una paloma blanca con detalles amarillos. Detrás de su hombro derecho hay otra figura de ave, más abstracta y de color azul, que parece susurrarle o formar parte del fondo. El fondo es un intrincado laberinto de patrones geométricos y símbolos.
Análisis Simbólico:
La Figura Central: Es un "guardián de la memoria". Su rostro hierático y sus ojos grandes y fijos proyectan una serenidad milenaria. No es una persona específica, sino una representación de la identidad prehispánica que resurge. La división de su rostro en bloques de color sugiere la dualidad y la complejidad de la existencia.
El Gesto del Brazo: La mano levantada y abierta es un gesto universal de saludo, pero en este contexto también es un gesto de revelación, de presentación y de bendición. Es una afirmación de presencia: "Aquí estamos".
La Paloma Blanca: El símbolo más universal de la paz. Sostenerla en el pecho, en el centro del ser, indica que la paz es una convicción interior profunda.
La Figura del Ave Azul: Podría interpretarse como el tótem o el espíritu guía de la figura central, la sabiduría que viene de lo alto y de lo ancestral, que acompaña a la paz.
Paleta Cromática y Textura: El uso de una gama casi monocromática de azules (cian, azul cobalto, ultramar) crea una atmósfera de misterio, espiritualidad y profundidad. Los azules moche suelen asociarse con el mar y el mundo divino. La textura es rugosa, con empastes pesados, lo que le da una materialidad casi pétrea, como si la figura emergiera de un muro ancestral o de una huaca.
Descripción Visual: Esta obra es más coral. Un grupo de figuras se superpone en diferentes planos. En primer plano, destacan dos grandes figuras: una a la izquierda, de tez pálida (ocre/crema), que sostiene una flauta de pan (antara o zampoña); y otra a la derecha, de tez intensamente roja, que sostiene una flauta vertical de gran tamaño. Detrás de ellas, más rostros y figuras se elevan con los brazos en alto, en un gesto de procesión o celebración. El fondo es oscuro y texturizado, con patrones que sugieren textiles andinos y elementos naturales como flores o soles abstractos.
Análisis Simbólico:
Los Músicos: La música es el "canto" del título de la serie. Las flautas (de origen prehispánico y andino) son los instrumentos con los que se entona este canto a la paz. La música es un lenguaje universal que une y cura.
El Contraste de Color de las Figuras: Es el elemento más dramático. La figura pálida a la izquierda y la figura roja a la derecha representan, posiblemente, una dualidad: el día y la noche, el sol y la luna, o dos aspectos de una misma humanidad. El rojo, tan intenso, evoca vitalidad, sangre (memoria de lo perdido) pero también la fuerza de la vida que se afirma. El pálido evoca la paz, la serenidad y la luz. Ambas figuras están "cantando" o tocando juntas, en armonía.
La Procesión con Brazos en Alto: Las figuras del fondo con los brazos levantados son un gesto de adoración, júbilo y oración. Es la comunidad entera que se une al canto. En el contexto de la obra de Ñañake, también puede ser una forma de honrar a los que ya no están, transformando su ausencia en una presencia colectiva y esperanzadora.
El Rostro de Dos Caras: A la derecha, detrás del músico rojo, aparece una figura cuyo rostro está dividido en dos mitades (una clara, otra oscura), un motivo recurrente en la cerámica moche que Ñañake usa para representar la dualidad y el equilibrio.
Paleta Cromática: Aquí la paleta es rica y contrastante, dominada por rojos intensos, ocre-dorados y negros profundos. Estos colores evocan el fuego, la tierra y la sangre de la herencia moche, en contraste con la paleta aérea y acuática de la primera obra. La paleta cálida refuerza la idea de una paz viva y conquistada con esfuerzo.
IV. Conclusión Comparativa
Ambas obras son "Cantos a la Paz", pero entonados de manera diferente:
La primera obra (azul) es un canto introspectivo, espiritual y personal, donde un guardián solitario afirma su identidad y sostiene la paz de manera serena y misteriosa.
La segunda obra (roja) es un canto colectivo, vibrante y terrenal, una celebración coral y procesional donde la música andina une a la comunidad en un gesto de esperanza y vitalidad.
Juntas, demuestran la maestría de Ñañake para usar la iconografía de sus ancestros no como un elemento decorativo, sino como un lenguaje vivo y cargado de significado para hablarle al mundo moderno sobre la necesidad de memoria, identidad y armonía. Sus figuras, con sus miradas profundas y sus rostros texturizados, no son simples pinturas, son presencias milenarias que nos invitan a unirnos a su canto.